Empecé por necesidad. Libereco, el emprendimiento familiar de helados artesanales, necesitaba crecer. No había equipo técnico: había un problema y ahí estaba yo.
Así construí el e-commerce, los sistemas internos, la infraestructura de red, la seguridad y las campañas de marketing — capa por capa, entendiendo cada cosa desde adentro. Hoy Libereco Helados tiene 18+ franquicias en 4 provincias de Argentina.
En ese proceso descubrí algo: cuando algo me interesa, no me quedo en la superficie — bajo hasta entender cómo funciona. Eso me dio una forma de ver los problemas que pocas veces encaja en un solo casillero, y que hoy es mi mayor ventaja.
Trabajo en sistemas completos. Desde el servidor hasta el usuario final. Desde la red hasta la campaña que trae al cliente. No porque sepa todo, sino porque entiendo cómo las partes se conectan — y sé dónde aplicar criterio para tomar buenas decisiones en cada una.